Historicamente, el cine y la televisión no han ayudado demasiado a generar una actitud positiva en torno al trabajo y las oficinas. Por lo general, estas se nos presentan como hábitats hostiles, llenos de presión, responsabilidades y agobios. Aunque no todo tiene que ser de color negro. Echar un vistazo a las siguientes obras de ficción, a buen seguro os ayudará a valorar lo positivo de vuestro entorno laboral.
1.- Glengarry Glen Ross: En esta portentosa adaptación de la obra de teatro de David Mamet, Al Pacino, Ed Harris, Kevin Spacey y un inconmensurable Jack Lemmon luchan denodadamente para vender, vender y vender terrenos. Tener escrúpulos no es una opción. Y el que menos venda se verá de patitas en la calle. Un feroz retrato de la mecánica del capitalismo con un plantel de actores en verdadero estado de gracia. Una gozada que nadie que viva en este plano dimensional debería perderse.
2.- Office Space: Renombrada “Trabajo Basura” en nuestro país, esta comedia dirigida por Mike Judge (creador de aquellos lejanamente rompedores “Beavis y Butthead”) sabe retratar con fidelidad los pequeños inconvenientes de toda oficina: el jefe omnipresente, los reducidos cubículos de trabajo, las fotocopiadoras que no funcionan, los planes para quemar toda la empresa con sus responsables dentro…en suma, todo un compendio de lo peor en el puesto de trabajo. ¿La premisa de la película?: el protagonista descubre que, cuanto más inutil demuestra ser, más rápido asciende en su empresa.
3.- Smoking Room: La aportación española al menú de hoy demuestra hasta que punto contamos con grandísimos actores en nuestra cinematografía. El indispensable Eduard Fernandez encabeza un ajustado reparto que convierte diálogos y monólogos en auténticas perlas de la interpretación. Atención a Antonio Dechent, uno de los secundarios robaescenas más sobresalientes del actual panorama nacional.
4.- The Office: Esta multigalardonada serie británica, repleta de humor negro y mala baba, es todo un ejemplo de perfección. Rodada a la manera de un falso documental, nos ofrece retazos de la vida de los trabajadores de una aburrida empresa papelera de la grisácea localidad de Slough. Encabezados por el envidioso, incompetente, racista, machista pero finalmente incomparable David Brent, los trabajadores de la Wernham Hogg luchan a diario para soportar tensiones, recortes de plantilla y seminarios de orientación empresarial. Absolutamente imprescindible, dió lugar a una versión estadounidense que, hará cosa de unas semanas, se ha alzado con el Emmy a la mejor serie cómica de este año. El original británico lo consiguió allá por el 2001.
Aquí acaba el menú oficinero que os proponemos desde Imaginarte. Y como se suele decir, no están todas las que son, pero sí son todas las que están. ¿Sabéis, oh, lectores de alguna otra obra que merezca formar parte de este menú temático? Apelamos a vuestra enciclopédica sabiduría para completar la lista.